¡Vecinos molestos! ¿Qué hago?

Vecinos molestosTodos tenemos vecinos molestos (o lo hemos sido) de esos que parece que se dedican a mover muebles pesados y colgar estanterías en sus ratos libres. Pero este problema se acrecienta cuando llega el verano y abrimos ventanas y puertas y todo el ruido pasa a través de nuestras paredes. Es entonces cuando nuestros vecinos parecen más ruidosos que nunca y nos pueden llegar a molestar más de la cuenta.

Los grupos que salen al patio a hablar a voces, los niños ociosos y gritones tras haber recibido el maná bendito de las vacaciones del colegio, las interminables obras de reforma, los televisores, radios y músicas varias del vecindario que ahora se oyen en todo su esplendor gracias a las ventanas abiertas de unos y otros… nos suministran material para literatura costumbrista casposa (y muy veraz) sobre el infierno urbano y sobre la pesadez de la sociedad de masas en que agónicamente vivimos. Pero no se trata aquí de eso, sino de dar algunos consejos útiles para librarnos de las molestias vecinales.

 

Desde Globalpiso, queremos hacerte una lista de los vecinos más molestos con los que podemos encontrarnos este verano y cuáles serían las medidas a tomar en caso de que queramos frenar sus acciones. Una guía útil para no ingresar en el frenopático ni padecer enfrentamientos violentos con ese anónimo pero contumaz alborotador del vecindario.

 

Abajo el hacha de guerra. ¿Qué tipos de vecinos nos encontraremos este verano?

 

El amante de la fiesta. Es normal que en los días de verano tengamos un poco más de manga ancha en este aspecto. Tenemos que tener en cuenta que un día es un día y que en verano las noches se pueden alargar bastante. Lo normal es que el vecino en cuestión avise a la comunidad de que ese día o noche va a hacer ruido, ya sea debido a una fiesta, una barbacoa, o similares, y que se puede alargar hasta tarde, pero también es normal que intentemos ser flexibles con estos temas, aunque a veces es difícil pues, aunque sea verano, también trabajamos y nos levantamos pronto.

Si nuestro vecino persiste en las celebraciones o estas son demasiado molestas, debería ser el presidente de la comunidad el que le haga llegar que deben cesar en la actividad. En el caso de que esta persista y se haga demasiado molesta, la comunidad podría emprender acciones legales en vía judicial.

Además, en caso de las barbacoas, no sólo puede molestar el ruido, también el humo de las brasas. La policía local podría dar aviso al ayuntamiento para una posible sanción, así que es importante que se tenga en cuenta el reglamento de nuestro municipio sobre la realización de fuego.

Es importante saber que esto se ha de tener en cuenta no solo cuando la fiesta se vaya a realizar en una zona común, sino también cuando los vecinos en cuestión vayan a utilizar su patio o su ático. El verano no sólo es tiempo de relax, gastroenteritis galopantes y abuso del cubata, sino también de imprudencias punibles cometidas a raíz de barbacoas y ágapes mil. El ejemplo más trágico es el de los bosques incendiados, y el más grotesco, el del balconing o lanzamiento de turistas ebrios desde una ventana de apartamento a una piscina, práctica absurda que han de padecer los antaño apacibles barrios de Palma de Mallorca y otras localidades turísticas de la Vieja Piel de Toro. Por supuesto, hay términos medios, pero como el estío es también tiempo de juergas, la cosa puede ir a mayores y engendrar disgustos sin cuento, por lo que mejor atajarlos por mano de las ceñudas autoridades. Sea como fuere, así podremos dormir tranquilos y sin mayores perturbaciones.

Las obras son más molestas que nunca, también por lo que hemos dicho antes: hace calor y solemos tender a tener las ventanas de nuestra casa abiertas, por lo que el ruido se filtra más en nuestro hogar. Hay que tener muy en cuenta la normativa de cada municipio. En Madrid, por ejemplo, salvo autorización municipal expresa, el horario en el que está permitido realizar obras es de 7h a 22h de lunes a viernes y de 9h a 22h los sábados y festivos. Corren tiempos en que la moda indiscriminada de las reformas hace proliferar estas por doquier, así que lo aconsejable es pactar los términos de la reforma con la comunidad de vecinos en la medida de lo posible, y que además la comunidad pueda estar informada en todo momento del plazo de duración total de tales obras y del horario de trabajo.

La piscina está para disfrutar. Si tienes piscina en tu urbanización, habrás vivido lo que se siente cuando uno de los vecinos invita a más amigos de los que las normas de régimen interno establecen. Lo normal es que cada vecino pueda invitar a un máximo de personas a la piscina ya que, si no, se impide el normal funcionamiento de la misma. En primer lugar y ante todo, hay que tener  en cuenta lo que se conoce como “relaciones de buena vecindad”. Es decir, se pueden pasar ciertas actuaciones de vecinos siempre que estas no pasen los límites. En caso de que el vecino tenga más en cuenta sus propios intereses y moleste al resto, habrá que acudir a los estatutos de la comunidad de propietarios, -conjunto de normas de régimen interior- por lo que habrá que plantear el problema en una junta y tomar las medidas necesarias.

Mi casa es una discoteca. Cuando un vecino pone la música “a todo trapo” encima suele ser música que no nos gusta. Pero ahora en serio, este problema puede perturbar nuestro descanso. Antes de nada, hemos de insistir en que debemos tener un poco de manga ancha en el sentido de que no podemos pretender no oír ningún ruido de nuestros vecinos. Vivir en una comunidad supone “convivir” con más gente y, por lo tanto, siempre que sea algo puntual o de vez en cuando, deberemos intentar no quejarnos a todas horas.

Distinto es el caso de que el vecino esté con la música alta a todas horas y todos los días. En caso de que la actividad sea realmente molesta, lo primero que hay que hacer es, siempre y cuando el vecino no haya hecho caso a nuestro toque de atención, instar al presidente de la comunidad a que le comunique que debe dejar de molestar a los vecinos, a lo cual seguirán las acciones legales procedentes en caso de que este siga sin hacer caso.

Amantes de los animales, pero que los cuiden otros. Como amantes de los animales, sabemos que tener un perrito en casa es una de las mejores cosas el mundo. El cariño que nos dan, la alegría y lo mucho que se alegran al vernos es algo impagable. Eso sí, muchos de ellos se pasan horas y horas solos en casa y, sobre todo cuando son pequeños y no están acostumbrados, se asustan, se sienten solos, y no paran de ladrar. Hasta el más acérrimo amante de estos ángeles de cuatro patas puede acabar harto de tanto ladrido. No, no eres ningún intolerante. Tu sueño también es sagrado, y sabes que, si por circunstancias de la vida, no eres capaz de cuidar a un perro, no te lo compras. Entonces, ¿por qué tienes que aguantar a los de los demás?

La Organización Mundial de la Salud -OMS- considera que a partir de los 65 decibelios el oído es cuando empieza a sufrir daños, cifra que baja a 40 db por la noche.

Llamar a la policía municipal no suele ser buena idea en cuanto a que es difícil que estos se hagan con pruebas de que el nivel sonoro sobrepasa la normativa. Sin embargo, si el presidente de la comunidad comunica al dueño que debe de poner medidas para dejar de molestar al resto y este no las tomase, se podría iniciar una demanda judicial. No estamos muy de acuerdo con estas medidas ya que, en caso de ser estimatorias, se podría hacer que se trasladase al animal a una perrera, además de la indemnización por daños y prejuicios en función de la gravedad de la infracción. Hay medidas mejores, sobre todo para el animal, que es el que menos culpa tiene de todo. No obstante, en la práctica, ninguna de las dos opciones suele funcionar ya que es difícil que el ladrido de un perro supere los límites permitidos en las ordenanzas municipales.

Intentemos hacer las cosas por las buenas y teniendo conciencia e inteligencia por todas las partes. Que el pobre perro no pague las irresponsabilidades de unos dueños inconscientes.

Noches largas. Nos encantan los bares e irnos de cervecitas con los amigos de vez en cuando pero… todo cambia cuando tenemos el bar en cuestión debajo de casa. En verano muchos bares y restaurantes sacan sus mesas a la calle y las terrazas pueden alargarse hasta altas horas de la noche. En este caso, son los ayuntamientos los que han de controlar este tipo de contaminación acústica, y pueden hacerlo de forma preventiva o correctora. En caso de esa última, deberá imponer las medidas que sean necesarias para eliminar las molestias y poner las sanciones pertinentes al establecimiento.

¿Y si los vecinos molestos son… ¡mis inquilinos!?

Además, la cosa se complica siempre en caso de que el vecino molesto no sea propietario sino inquilino de la vivienda. En este caso, las consecuencias también podrían calar en el dueño del inmueble. Muchos propietarios, en este caso, de plantean la posibilidad de rescindir el contrato de su arrendatario, pero esto causa problemas ya que no se puede rescindir un contrato de forma unilateral.

 

Entre las posibles soluciones que tenemos a mano, en este caso, y cuando el inquilino no cese en las actividades que causan molestias a los vecinos, el arrendador puede enviar un burofax con acuse de recibo y certificado de contenido donde se indique que se han recibido quejas de los vecinos y que se podrían tomar las acciones legales pertinentes.  Como última opción, el propietario puede acudir a los juzgados para poner una denuncia con el fin de rescindir el contrato.

2019-07-10T12:04:44+00:00 2019/07/10 |Dudas frecuentes|